viernes, 15 de febrero de 2008

Los Bomberos

Olegario no solo fue un as del presentimiento, sino que además siempre estuvo muy orgulloso de su poder. Aveces se quedaba absorto por un instante y luego decía: "Mañana lloverá". Y llovía. Otras veces se rascaba la nuca y anunciaba :" El martes saldrá es 57 a la cabeza". Y el martes salia el 57 a la cabeza.Entre sus amigos gozaba de una admiracion sin limites.
Algunos de ellos recuerdan el mas famosos de sus aciertos. Caminaban con él frente a la Universidad cuando de pronto el aire matutino fue atravesado por el sonido y la furia de los Bomberos. Olegario sonrió de modo casi imperceptible y dijo: " Es posible que ni casa se esté quemando"

Llanaron un taxi y encargaron al chofer que siguiera de cerca a los Bomberos.Estos tomaron por Rivera y Olegario dejo:" Es casi seguro que mi casa se esté quemando". Los amigos guardaron un respetuoso y afable silencio; tanto lo admiraban.

Los Bomberos siguieron por Pereyra y la nerviosidad llego a su colmo.
Cuando doblaron por al calle en que vivía Olegario, los amios se pudisron tiesos de expectativa. Por fin, frente mismo a la llameante casa de Olegario, el carro de bomberos se detuvo y los hombres comenzaron rápida y serenamente los preparativos de rigor. De vez en cuando, desde las ventanas de la planta alta, alguna astilla volaba por los aires.
Con toda parsimonia, Olegario bajó del taxi. Se acomodó el nudo de la corbata, y luego, con un aire de humilde vencedor, se aprestó a recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.


M.Benedetti.



/avos/

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